Carta abierta a los venezolanos que aman la libertad

A letter tweeted by Sonia Camacho H but the letter itself is unsigned. It makes the case that Hugo Chavez has stopped following the democratic constitution of Venezuela, why it is no longer an option to wait to the presidential electios in 2012 to replace him. Also, since he violates the constitution, the constitution itself allows for his early “retirement”. Finally the letter gives a strategy in 4 steps for what all freedom-loving Venezuelans should do, immediately. [Note: A more detailed piece of advice is found here: Como organizar la desobediencia civil]

Un régimen castrista y castrense nos humilla: hay que castrarlo.

Cual es el problema?

La sociedad venezolana se encuentra en las garras de un régimen inepto, totalitario, hiper-corrupto, entreguista de nuestros recursos y alineado con los estados forajidos y organizaciones terroristas del planeta. Como dirían en Los Teques de mi adolescencia: una pelusa!

Es posible sustanciar esta aseveración?

Si. La ineptitud está documentada por el colapso de la infraestuctura física del país, por la criminalidad galopante, por el caos financiero y la destrucción de las empresas básicas. Su totalitarismo es evidente al observar la violación sistemática de la constitución, el abuso de poder, el hostigamiento de los medios de comunicación, el desdén por la voluntad popular expresada en elecciones, la existencia de presos políticos y el lenguaje fascista-gorilista del líder, Hugo Chávez Frías. Su hiper-corrupción esta ejemplificada por la impunidad de los responsables del inmenso fraude de Pudreval, por el caso de los maletines llenos de dinero para intervenir en los procesos políicos de otros países, por el robo sistémico y sistemático en el sector de las finanzas públicas y en PDVSA. La entrega de nuestros recursos es evidente, como en el caso de la gigantesca transferencia de riqueza venezolana a la Cuba castrista, en los dineros dados a Evo Morales, a Daniél Ortega, a Rafaél Correa y en el financiamiento de la campaña presidencial de Cristina Kirchner. La alineación con los estados forajidos del planeta: Irán, Cuba, Zimbabue, Belarus, hasta Corea del Norte, está a la vista y los nexos con las FARC y la ETA están ampliamente documentados.
Esto lo digo porque la evidencia existe. No es un simple acto de catarsis oposicionista sino una denuncia formal.

Resultados de esta actuación del régimen

Actuando así el régimen ha llevado a Venezuela a la situación más trágica de su historia, al despilfarro de un mil millones de millones de dólares (1×10 a la doceava potencia) obtenidos, a partes iguales, por la liquidación de un recurso no renovable, el petróleo y por via de los impuestos al pueblo, sin que existan obras y políticas públicas de carácter estructural cónsonas con ese fabuloso ingreso. Venezuela es hoy una sociedad dividida por el odio de clase y hasta racial, mucho más cerca de Haití que de Chile, manejada por una pandilla sin ética de torvo aspecto. Han forzado al pueblo a hacer colas humillantes en espera de limosnas que lo hacen más dependiente del régimen. Cada día que pasa esta situación empeora, convirtiendo a Venezuela en una páis empobrecido material y espiritualmente.

Vías de salida

Un pueblo de corazón democrático pero aletargado, sin iniciativas para enfrentar la grosera agresión del régimen, ve pasar impotente los días que lo hunden en el foso del atraso y de la indignidad. Ha tomado refugio, comprensiblemente, en la noción de que en 2012 podrá ir a votar por un cambio de régimen para así tomar, de nuevo, el control de lo que quede de país, de las tristes ruinas físicas, sociales e institucionales de la nación. Este anhelo es conceptualmente irreprochable porque, quien puede objetar que los cambios políticos se realizen dentro de las reglas del juego democrático? Sin embargo, quienes así piensan parecen no darse cuenta de que Venezuela tendría que enfrentar 24 largos meses adicionales de deterioro, crimenes y abusos de autoridad y que no es nada seguro que la pandilla en el poder actuará en 2012 como sería de esperar en una democracia. Lo que estamos viendo hoy, ese obsceno desparpajo con el cual el régimen se limpia los fundillos con la voluntad popular, nos hace pensar que no tiene intenciones de actuar democraticamente ni hoy ni mañana. De manera que quienes esperan mansamente por las elecciones de 2012 pudieran estar entregando nuestro pasado de país democrático y tolerando un presente trágico, a cambio de un futuro panglosiano nada cierto.

Frente a esta resignación que nos está liquidando espiritualmente propongo una acitud cívica más militante, más aguerrida y sobretodo más digna. Una actitud que nos quite de encima ese estigma de país castrado que nos acogota hoy. Hay algunas iniciativas que pueden tomarse y que pueden darle a la sociedad venezolana un sentido de dirección, unas banderas de lucha y logren cambiar el rumbo de los acontecimientos en el país.

La primera es publicar en diarios del país un documento que exprese nuestra intención de insurgir civicamente, algo como el documento de los profesores de derecho público recién dado a la publicidad, pero más breve, no más de unas 500-600 palabras. Eso sí, a ser firmado por miles de venezolanos, individuos y asociaciones de todo tipo: médicos, abogados, profesores, estudiantes, ingenieros, grupos religiosos, empresarios, sindicatos, todo un ejército civil en movimiento. Este documento sería una declaración ante el resto del país y ante el mundo de nuestro propóito de insurgir civicamente contra el régimen. Propongo que la MUD se encargue de catalizar la aparición de este documento. Por lo que he podido tantear hay mucha aceptación a esta iniciativa. Si la MUD no quiere o no puede hacerlo, entonces una organización de prestigio como CEDICE, o los colegios profesionales, o un periódico de gran peso en la vida del país pueden promoverlo.

La segunda es organizar grupos ciudadanos que hagan una protesta silenciosa sentados en vias públicas de las principales ciudades del país, entorpeciendo el libre tránsito, creando una situación de desobediencia civil que conlleva riesgos pero que es efectiva, tal como lo fue el movimiento gandhiano en su momento. Los estudiantes parecen ser los grupos mejor organizados para este tipo de iniativas pero deben ser acompañados por el resto de la sociedad civil.

La tercera es lo que propuso Diego Arria en reciente carta. Que los diputados electos por el país democrático denuncien en la Asamblea el abuso de poder de Hugo Chávez y se nieguen a aceptarlo, llevando a cabo las acciones legislativas que estimen necesarias. Cualquier decreto-ley emitido por Chávez es ilegítimo y debe ser desconocido por el país democrático. La Asamblea Nacional fue elegida para legislar, no para entregar sus deberes específicos en manos de un paracaidista corrupto e ignorante.

La cuarta es formar un gobierno paralelo de carácter simbólico, con “ministros” que evaluen la actuación de los ministros del régimen y los denuncien. Debemos considerar nombrar “embajadores” de la Venezuela democrática en algunos centros de poder mundial, como en Washington, Londres y París, quienes lleven a la opinión pública de esos centros la voz de la democracia venezolana.

No dejemos a la Venezuela de Vargas en manos de los Carujos

Para llevar a cabo estas u otras iniciativas será necesario que la oposición se ponga en marcha! Los demócratas venezolanos esperan que la Mesa Unitaria Democrática lidere este esfuerzo. Los francotiradores (columnistas, blogeros) no pueden hacerlo eficientemente, por más valiosos que sean (aunque deben seguir en sus esfuerzos!). La batalla a la cual nos arrastra la pandilla usurpadora involucra a la nación, es una batalla de vida o muerte por nuestra democracia.

Necesitamos un ejército cívico. Yo estoy a la orden como soldado raso para hacer lo que sea necesario. Es preciso insurgir.

No podemos quedarnos de brazos cruzados frente a la barbarie. Venezuela no debe ser de los Carujos. Debe ser la Venezuela de Vargas.

La Resistencia en Venezuela te necesita

This is a guest blog from Venezuelan General Carlos Peñaloza Zambranon. First his text, followed by an accompanying letter, calling for support of the resistance against Chávez’ communist self-coup that is being implemented in a whirlwind the last few days of 2010.

NINGÚN pueblo está obligado a reconocer el poder ilegal de gobiernos que violan continuamente la Constitución o aceptan la tutela de sus invasores. Cuando los ciudadanos se sienten oprimidos por otras naciones y/o por sus propios gobiernos que violan su Constitución, tienen el derecho de agruparse para ejecutar coordinadamente acciones de resistencia civil.

Ese derecho a enfrentar proyectos tiránicos está plasmado en la Constitución venezolana en su Artículo 350, el cual establece: “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz, y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.

Los “intelectuales” chavistas han descubierto que no es aplicable ese Artículo 350 de la que ellos mismos llamaron “la mejor Constitución del mundo”. Según ellos el texto es confuso, indefinido e incongruente, y por tanto debe desconocerse. Se arrogan el derecho exclusivo de decidir qué es reconocible y qué es desconocible en la Carta Fundamental de la República. Lo desconocible es la posibilidad de que ellos sean desconocidos.

Estos seudo analistas olvidan que la idea nació de una mente narcisista. Fue su forma de validar histórica y moralmente su palurdo intento de golpe de Estado el 4 de febrero de 1992. No pensó que también sería aplicable contra él. En el momento en que le entusiasmó ese Artículo 350, él se creía invulnerable. Ahora su monstruo de Frankestein está despertando.

El espíritu y propósito del 350 son evidentes y no admiten torcidas interpretaciones. El pueblo tiene derecho a rechazar cualquier intento de asfixiar su *** La Constitución es terminante. Exhortar a la movilización civil en rechazo a cuanto dañe las libertades democráticas y los derechos humanos, como en efecto los daña la Ley Habilitante, libertad y sus derechos. Más que una posibilidad es una exhortación. Si Fidel trata de imponernos su proyecto lo enfrentaremos. La resistencia civil no implica necesariamente el uso de la violencia, pero no lo descarta como respuesta a agresiones y violaciones de la Constitución. Tampoco es un intento de sabotear los esfuerzos de los políticos de oposición, reducidos a enfrentar al déspota utilizando reglas democráticas despreciadas por el régimen. La MUD está combatiendo según el equivalente político de las reglas del Marqués de Queensberry, mientras el Gobierno aplica la Ley de la Selva. La MUD no puede hacer otra cosa. Le corresponde establecer un principio de legalidad. Pero la resistencia es algo distinto. Tiene sus propias regulaciones.

La MUD cumple un rol importante. Su rol, que no es fácil. La resistencia no la desplaza como representación institucional. Tampoco le resta autoridad. Más bien la fortalece y la defiende. No hay una conexión directa entre la MUD y La Resistencia. Pero de hecho son coadyuvantes. Están imbricadas y se puede trabajar en ambas. Deben moverse armónicamente hacia el mismo objetivo aplicando cada una sus propias fortalezas y habilidades. La MUD es el brazo político en procura de un triunfo electoral y La Resistencia Civil es la reacción legítima de la sociedad para defender su dignidad ante el atropello de la fuerza ilegítimamente utilizada, con violación de la Constitución y los derechos humanos. A la MUD no le queda sino echar adelante a través de obstáculos ilegales opuestos por el régimen. La Resistencia reacciona activamente contra esa ilegalidad. Los partidos políticos aliados en la MUD realizan un trabajo duro y encomiable, manteniendo viva la esperanza de una solución pacifica, que es la más deseable, la que todos quisiéramos. El problema estriba en que el Gobierno pretende permitirle actuar sólo “si se porta bien”, entendiendo por buen comportamiento la renuncia a los derechos que la Constitución le autoriza para alcanzar su objetivo legítimo.

Para el hegemón cubano y su mandadero local, buena conducta es, por ejemplo, ignorar que en la Constitución hay un Artículo 350, cuya mención intentarán criminalizar. Las limitaciones naturales intrínsecas de la MUD hacen imprescindible el desarrollo de una Resistencia Civil basada en la letra constitucional, independiente de la MUD pero solidaria con ella en el objetivo de democracia y libertad.

Este enfoque del problema venezolano queda suficientemente validado a la luz de la Ley Habilitante aprobada el luctuoso 17 de diciembre. La sociedad traicionada tiene derecho a organizarse para una lucha cuyas condiciones correspondan a los métodos empleados por quienes, ignorando la voluntad popular expresada con reiteración y claridad, intentan imponernos una tiranía como la que rige en Cuba.


Apreciado(a) amigo(a).

Le envío en archivo anexo mi ultímo artículo sobre la Resistencia Civil, publicado en El Nuevo País del día de hoy, 22 de diciembre de 2010. Allí expongo ídeas sobre los roles complementarios y no contradictorios de la MUD y de la Resistencia Civil y Democrática.

Adicionalmente a lo expresado en dicho artículo quiero resaltar lo siguiente:

Para la oposición el espíritu y propósito del 350 son evidentes y no admiten torcidas interpretaciones cubanas. Si el tirano Fidel sigue tratando de imponernos su proyecto comunista la resistencia civil es la vía para enfrentarlo.

Dada la naturaleza de las actividades, aparte de los voceros oficiales, los líderes de la resistencia no serán conocidos públicamente hasta después que se asegure el cumplimiento de la carta magna. La resistencia estará en el corazón de los venezolanos pero sus líderes trataran de ser incorpóreos para el G2 cubano. La resistencia será invisible, pero estará en todas partes. Necesitamos su ayuda.

En la actualidad la resistencia civil esta atomizada en múltiples grupos cada uno con su propio comando, organización y objetivos. Debido a esto, y pese al esfuerzo realizado, estas estructuras carecen de capacidades, fuerza y unidad de criterio requeridas por el momento histórico. Muchas están encabezadas por devotos patriotas dirigentes de base que con mínimos recursos han logrado crear organizaciones con las uñas. Estos esfuerzos son loables, pero debido a su dispersión no alcanzan la fuerza necesaria por carecer de recursos y organización indispensables para plantearse como retadores serios ante el monstruo totalitario.

Estos esfuerzos difuminados deben agruparse en una Confederación que los convierta en un puño de hierro capaz de responder debidamente a los abusos del déspota. En esta coalición cada grupo mantendrá su estructura y liderazgo y podrán continuar con sus actividades regulares. La Confederación además presupone que se buscará objetivos comunes y se trabajará en forma sincronizada, ejecutando las acciones convenidas. Como mínimo, estas organizaciones existentes actuarán como cajas de resonancia de la resistencia, continuarán siendo una fuerza local con autonomía en sus aéreas de influencia, pero con acuerdos y fines de acción común. La idea no es desplazar al liderazgo local que se ha desarrollado, sino integrarlo a una fuerza coherente de alcance nacional, bien apertrechada. El propósito es fortalecer la resistencia civil con las herramientas, mecanismos e infraestructura necesarias.

A los líderes de organizaciones de resistencia comuníquense con nosotros a través de esta dirección de correo, como un aproximación inicial para la profundización y desarrollo de este tema.

Gen Carlos Peñaloza Zambrano

Chavistas: They Think They Are Free

One of the best books about the Third Reich, Hitler’s Nazi Germany, is “They Thought They Were Free – the Germans 1933-45” by Milton Mayer (1955). Using some enlightening excerpts I will compare Nazi Germany to Bolivarian Venezuela; the political strategy of Adolf Hitler to that of Hugo Chávez.

A philologist who lived through Nazi Germany recollects in the book: “You know, it doesn’t make people close to their government to be told that this is a people’s government, a true democracy, or to be enrolled in civilian defense, or even to vote.” These are things that the citizenry of Bolivarian Venezuela are all too familiar with. Chávez constantly repeats that it is democratic socialism, popular democracy. And voting, yes, they can vote. If they vote wrong he will let them vote again until they vote right. And if that is not possible, as in the last parliamentary elections, he uses a crisis as an excuse to create an enabling act so he doesn’t depend on the parliament. Just like Hitler.

The book continues: “What happened here was the gradual habituation of the people, little by little, to being governed by surprise; to receiving decisions deliberated in secret; to believing that the situation was so complicated that the government had to act on information which the people could not understand, or so dangerous that, even if the people could not understand it, it could not be released because of national security.” Chávez has for long governed by surprise, taken decisions himself (God knows how), and presented them on live TV, to the surprise not only of the citizenry, but also of his own cabinet.

Further: “And their sense of identification with Hitler, their trust in him, made it easier to widen this gap and reassured those who would otherwise have worried about it.” Replace Hitler with Chávez and it is equally applicable.

The excerpt continues: “This separation of government from people, this widening of the gap, took place so gradually and so insensibly, each step disguised (perhaps not even intentionally) as a temporary emergency measure or associated with true patriotic allegiance or with real social purposes. And all the crises and reforms (real reforms, too) so occupied the people that they did not see the slow motion underneath, of the whole process of government growing remoter and remoter.” It’s chilling reading if you have followed the recent events in Venezuela.

Jumping a bit now: “The dictatorship, and the whole process of its coming into being, was above all diverting. It provided an excuse not to think for people who did not want to think anyway.” Hitler did not have TV, so he couldn’t have done what Chávez is doing: An hour-long political entertainment TV shows every Sunday, Aló Presidente. In it, the president is diverting the audience with political rhetoric of the populist kind, giving them a feeling that they are part of the government process. It is all about diverting, of course. In reality they are further and further from it, just like the Germans.

The following longer excerpt is worth reading slowly, over and over again, especially for all Venezuelans:

To live in this process is absolutely not to be able to notice it—please try to believe me—unless one has a much greater degree of political awareness, acuity, than most of us had ever had occasion to develop. Each step was so small, so inconsequential, so well explained or, on occasion, ‘regretted,’ that, unless one were detached from the whole process from the beginning, unless one understood what the whole thing was in principle, what all these ‘little measures’ that no ‘patriotic German’ could resent must some day lead to, one no more saw it developing from day to day than a farmer in his field sees the corn growing. One day it is over his head.

How is this to be avoided, among ordinary men, even highly educated ordinary men? Frankly, I do not know. I do not see, even now. Many, many times since it all happened I have pondered that pair of great maxims, Principiis obsta and Finem respice—‘Resist the beginnings’ and ‘Consider the end.’ But one must foresee the end in order to resist, or even see, the beginnings. One must foresee the end clearly and certainly and how is this to be done, by ordinary men or even by extraordinary men? Things might have. And everyone counts on that might.

Your ‘little men,’ your Nazi friends, were not against National Socialism in principle. Men like me, who were, are the greater offenders, not because we knew better (that would be too much to say) but because we sensed better. Pastor Niemöller spoke for the thousands and thousands of men like me when he spoke (too modestly of himself) and said that, when the Nazis attacked the Communists, he was a little uneasy, but, after all, he was not a Communist, and so he did nothing; and then they attacked the Socialists, and he was a little uneasier, but, still, he was not a Socialist, and he did nothing; and then the schools, the press, the Jews, and so on, and he was always uneasier, but still he did nothing. And then they attacked the Church, and he was a Churchman, and he did something—but then it was too late.

Resist the beginning. Consider the end. Venezuela, it is not too late! But in a week it may be…

Chávez has confiscated businesses, industries, farms, without any uprising. But the past weekend something went wrong. At the farm El Peonío the workers threw out the military and the action failed. That gave time for a popular resistance to form. Since Chávez was at the same time attacking on many fronts (to hurry up and finish his consolidation of power in the lame duck session), too many Venezuelans were angered at the same time. This is a decisive moment. This is an historic opportunity to throw out the golpista Hugo Chávez.

However, out of respect for democracy and the rule of law, it has to be done constitutionally correct. Just like Manuel Zelaya, ex president of Honduras, was deposed in a constitutional way last year, for doing much the same things as Zelaya has done in Venezuela.

So is there a constitutional way to depose Hugo? I’m not a legal scholar, but I can read, and it seems to me that a case can be made.

What would be the strategy?

Step 1 is for people to take to the streets, do the cacerolazo at night, paint slogans on cars, and similar actions. The purpose of this is not to make Chávez change his mind; he won’t. The purpose is to show those having the power to depose Chávez that they have popular support. This step is crucial! If you want Hugo gone, you MUST show up in overwhelming force on the streets!

Step 2 is to surround the government with unarmed, peaceful civil disobedience, demanding Chávez’ resignation. He won’t resign, but that’s not the point. You will win if you just don’t give up – ever. Keep this principle in mind and you will win:

Things aren’t always what they seem to be.
You just have to keep doing the right thing,
and the circumstances will change before your eyes.